Afectación del confinamiento en usuarios de residencia asistida con enfermedad mental

Desde el año 2018 en que se puso en marcha el proyecto piloto SURYA, consistente en la creación de unidades de convivencia en residencias de persones mayores con enfermedad mental, modelo CENTRADO EN LA PERSONA, AGaM ha ido paso a paso coordinando las diferentes unidades, con buenos resultados que puntualmente se comunicaban a las administraciones , en nuestro caso Generalitat de Cataluña –Benestar Social.

Estas unidades de convivencia la forman equipos de usuarios que pretenden trabajar procesos en grupo reducido. El objetivo es arraigar a los usuarios de forma especial en la vida conjunta en un centro residencial y facilitar la participación de sus miembros. Así mismo facilitar la autonomía de sus miembros dentro del centro ofreciéndoles un entorno más cercano, cómodo, acogedor y seguro.

Las personas con enfermedad mental que llegan a la vejez tienen un perfil de necesidades muy diferente al resto de personas mayores que en la actualidad viven en las residencias. Se trata de personas que ya llegan a la vejez con cierto grado de deterioro de las capacidades cognitivas y emocionales. En muchos casos con problemas físicos y de salud como consecuencia del estilo de vida que la enfermedad mental les ha hecho vivir. Factores que ya se han de añadir a las propias particularidades del hecho de envejecer. Estos hechos hacen que se trate de un paciente «difícil» con conductas que en muchas ocasiones provocan problemas de convivencia en las residencias geriátricas (hogar residencia o residencia asistida), así como a los profesionales que muchas veces no disponen de la formación ni los medios adecuados para dar una respuesta a las particularidades de estos pacientes.

Se trata de personas que por su enfermedad mental acompañada en muchos casos de otros diagnósticos de cronicidad, viven con una cierto grado de discapacidad que les imposibilita mantener una vida con normalidad y les provoca sufrimiento. La tarea fundamental de la residencia y de los profesionales que forman parte de la misma, es la de sustituir o compensar cada discapacidad, con el objetivo de mantener el máximo grado de vinculación con la realidad, en un trabajo de acompañamiento, con el fin de que puedan mantener una vida lo más integrada y satisfactoria posible.

Hasta aquí, los resultados eran inmejorables, la coordinación con los CESMAS y la atención continuada de los profesionales : Psiquiatra, Enfermeras, etc. facilitaban nuestra labor asistencial y el seguimiento médico de todos ellos.

Y llegó el COVID19, como muchos otros centros en toda España empezamos a sufrir la falta de EPI’S el nerviosismo de los residentes, el miedo oculto del personal asistencial que desde el primer momento estuvieron al pie del cañón y nuestra preocupación como coordinadores de estas unidades.

Desconocíamos cómo reaccionarían nuestros residentes ante el confinamiento, siendo personas acostumbradas a salir cada día, bien solo, bien acompañado, tomarse su café en el entorno de la Residencia, pequeños paseos por la ciudad, etc. Nuestros centros pilotos por suerte son pequeños pero han podido sectorizarse en su totalidad y con ello, evitar posibles contagios. Así mismo disponen de jardín.

Su rutina se rompió de un día para otro, sin comprender el por qué se les prohibía salir, que era eso del CORONAVIRUS y las imágenes en la TV de calles desérticas, les causaba un temor que algunos de ellos no sabían cómo expresarlo: con tristeza, de mal humor, preguntas y más preguntas.

El equipo de AGAM mantuvimos videoconferencias continuas para hacer el seguimiento de los centros, ya que tampoco los profesionales de los CESMAS podían venir. Teniendo en cuenta que estas personas son bastante individualistas, poco a poco se fueron adaptando cada uno a las diferentes situaciones que se planteaban, conversando como una gran familia entre ellos, ayudándose mutuamente y creando un ambiente de compañerismo, que no dejaba de sorprendernos.

Han sido tres meses de aprendizajes mutuos, el proyecto Surya nos está demostrando que nuestros usuarios no han empeorado, al contrario se ha reforzado la comunicación entre ellos, la confianza total a las personas que día a día les asiste y el personal directivo de centro, que los defiende y los ha cuidado al máximo.

Por supuesto que no todo ha sido un camino de rosas en este trayecto del COVID19, pero la formación de personal ha sido básica para mantener la estabilidad y tranquilidad de ellos.

Es imprescindible que el sector residencial forme al personal según los nuevos perfiles de usuarios, pero no una formación teórica, ya tenemos muchas experiencias que no cumplen las perspectivas del día a día en los centros, debe ser una formación práctica, con las experiencias del trato directo con los usuarios, del conocimiento de su enfermedad, sus posibles reacciones, sus crisis, como resolverlas, etc.

Debemos ser lo suficientemente críticos para aceptar que la mayoría del personal asistencial que actualmente trabajan en residencias, no están suficientemente preparados para las nuevas tipologías de pacientes que nos llegan a los centros y en esta nueva etapa después del COVID19 las Administraciones deberían poner los medios necesarios.

Margarita Ibáñez Chércoles, presidenta de AGaM

 

¿Es una residencia una buena opción para atender a personas mayores con una enfermedad mental?

Por Javier Cámara

Como está pasando en otros ámbitos, el imparable envejecimiento de la población está haciendo de las residencias de personas mayores un recurso fundamental en la atención sociosanitaria. Por otra parte, que uno de los motivos de ese aumento de la esperanza de vida sea el avance de la ciencia en el campo sanitario hace que, por ejemplo, crezca en proporción el número de personas mayores con enfermedades mentales con necesidad de atención.

¿Con qué nos encontramos? En muchas ocasiones, se envía a estas personas con una enfermedad mental a una residencia. Pero, ¿son las residencias el lugar adecuado para atender a enfermos mentales?

La Asociación de Ayuda a Personas Mayores con Enfermedad Mental (AGAM) es una entidad de iniciativa social sin ánimo de lucro que tiene como fin ayudar a las personas mayores con enfermedades mentales. Lo hace mediante la formación de profesionales del ámbito socio sanitario y la creación de proyectos innovadores en el sector de la Dependencia.

La presidenta de AGAM es Margarita Ibáñez Chércoles, que ha explicado a Dependencia.info que están llevando un programa piloto «que está dando muy buenos resultados», que está seguido por la Generalitat de Cataluña y es la creación de 6 pequeñas unidades dentro de las residencias asistidas para personas mayores de 65 años con enfermedad mental.

Sobre si están preparadas las residencias para atender a personas mayores con enfermedades mentales, Margarita Ibáñez considera que «el problema principal es que el personal no está formado». Subraya que «las residencias podrían formar unidades en función de su tamaño, pero también está creando problemas que estas personas están ingresando en las residencias sin ningún control».

Entonces, ¿una residencia no es una buena opción para atender a los enfermos mentales? 

Ibáñez Chércoles aclara: «Sería una buena opción siempre y cuando se tuvieran en cuenta los requisitos del proyecto que hemos desarrollado en AGAM, que no son estructurales, son iguales que otras residencias, pero que pasan por que el personal esté formado».

Apunta, también, que «hay que tener en cuenta que este tipo de personas requieren de otro tipo de actividades y no se pueden comparar con las demencias ni con la enfermedad de Alzheimer». Por ejemplo, concreta, «estas personas necesitan espacios para fumar porque es un desahogo para ellos».

«También necesitan un referente personal. En estas pequeñas unidades tendría que haber un referente, ya que estas personas se dispersan y un tutor es su referencia para cualquier cosa, que ellos tengan claro que para cualquier problema tienen que ir a esa persona, que no tienen que ir a otra enfermera o a otra persona», matiza la responsable de AGAM.

Por lo demás, dice, «la estructura de la residencia es la misma. En este proyecto no hay que invertir, no hace falta una inversión». También señala «que hay que establecer un contacto con los centros de salud mental y hay que llevar una coordinación, que es lo que nosotros estamos haciendo».

Hay que aclarar que cuando hablamos de salud mental nos referimos a trastornos de conducta, esquizofrenia, depresión, es decir, toda la gama de enfermedad mental. «El problema en Cataluña -continúa Margarita Ibáñez- es que la red de atención a la salud mental llega hasta los 65 años. A esa edad es como si estas personas desaparecieran».

¿Abuso por parte de la Administración?

Preguntada si considera que puede haber un abuso (o falta de información) por parte de algunas administraciones que envían a personas con enfermedades mentales a residencias que pueden no estar preparadas, la presidenta de AGAM es clara: «Yo no hablaría de abuso, pero sí sucede que, cómo no hay otro servicio, todas estas personas mayores con enfermedad mental van a la bolsa de la Dependencia».

Pero entiende que esto tampoco es justo: «Estos pacientes, como físicamente están bien, tienen un grado 2, que significa que no necesitan más que una supervisión, pero nadie tiene en cuenta que hay que tener un seguimiento psicológico igual que un alzhéimer de grado 3».

Por esto, sugiere que primero se tendría que revalorar a estos pacientes, que aunque es verdad que muchos está perfectamente, «a otros, a partir de los 65 años se le unen otras patologías, como la diabetes o que vaya en silla de ruedas».

En este sentido, «la Administración catalana conoce perfectamente este grave problema, pero choca con el dinero, es decir, no hay presupuesto y vamos todos a la bolsa de Dependencia».

Esto no es alzhéimer!

Opina sobre este caso práctico en la gestión de residencias y envíanos lo que harías tú en esta situación.

Parte del personal de la residencia Las Marismas, de la que por cierto eres el director/a, anda bastante alborotado.

La causa es el reciente ingreso de don Facundo, un hombre de 75 años que ocupa plaza privada y cuya familia nos había dicho que sufría demencia senil.

Antes del ingreso habían traído una documentación médica en la que aparecía claramente la diabetes que sufría y un accidente cerebral vascular que le había dejado como resultado una leve hemiplejia. Los hermanos de don Facundo, que le han acompañado en el ingreso, nos explicaron que él es soltero y que desde pequeño había sufrido un pequeño retraso mental que le había impedido tener una vida laboral normal. Como la familia tenía recursos, él no ha trabajado nunca y ha vivido de la renta que le produce unos pisos y locales que heredó de sus padres y que le administra uno de sus hermanos gracias a un poder que tiene firmado. Los familiares nos dijeron que tenía un alzhéimer incipiente aunque en los informes que trajeron sólo aparecía “deterioro cognitivo” de pasada. En la entrevista, don Facundo se mostraba ausente y esquivo. La médico de la residencia no le parecía un caso de demencia al uso y que ya lo miraría más a fondo tras el ingreso.

Una vez en la residencia, don Facundo muestra un comportamiento bastante extraño comparado con el resto de residentes y muy diferente de aquellos que sufren demencia.

Han pasado dos meses y hemos ido sabiendo cosas, como que la familia no nos dijo que don Facundo había estado ingresado varias veces durante su vida en un hospital psiquiátrico y que antes de ingresar en Las Marismas había vivido en otra residencia. Cuando hemos contactado con esa residencia nos han dicho que, por razones de protección de datos no nos pueden comunicar nada aunque, de forma informal nos han dicho que “os podéis preparar”, “os la han colado”.

Don Facundo dice cosas muy raras, como que por la noche le sacan de la habitación y le llevan al sótano (Las Marismas no tiene sótano); que el champú de la residencia le produce “cáncer en la cabeza” o que una de las cocineras quiere envenenarle. Algunos residentes no quieren estar cerca de él y las gerocultoras piden atenderle siempre de dos en dos.

Hablando con la familia nos dicen que ahora Facundo está bien, que había estado mal hace unos años pero ahora ya no. Cuando les manifestamos nuestra disconformidad con que no nos hubiesen dicho nada de su historial psiquiátrico, se muestran esquivos y dicen que sí que lo habían dicho en las entrevistas. Llegado un momento se muestran indignados y nos dicen que Facundo es una persona mayor y estamos obligados a atenderle, que nosotros debemos saber cómo tratar esos casos y que, si no le atendemos bien nos denunciarán.

En la reunión de equipo la enfermera exclama, “¡nos han engañado!”, os dijeron que era alzhéimer pero no lo es.

Como suele suceder en estos casos, cada uno da su opinión pero al final todos se te quedan mirando fijamente y preguntan.

¿Qué hacemos?

Opinión de Margarita Ibáñez Chércoles, Gerente – MEDICA RESIDENCIAL, S.L., Verdi Residencial, y presidenta de AGAM

El caso de Don Facundo es muy interesante de comentar porque se plantea claramente el objetivo principal de la familia: INGRESO EN RESIDENCIA y si para eso se necesita obviar detalles, pues lo hacen. Después comprobamos que no están todos los informes necesarios y que Don Facundo no es lo que nos decían, lo cual nos plantea un grave problema.

Indiscutiblemente, tener unos informes fehacientes del futuro residente es esencial, pero no siempre se consigue y como indican “se la han colado”. La reacción del personal es de miedo. ¿Por qué? Por desconocimiento de la enfermedad mental y falta de formación adecuada. ¿Cómo ha de plantearse la convivencia con el resto de residentes?. Porque para el personal asistencial las reacciones que puede tener Don Facundo son desconocidas.

Esta residencia, efectivamente, no sería la adecuada, pero ¿a qué servicio lo derivamos? La Asociación AGAM, de la cual soy presidenta, está gestionando en estos momentos unas unidades especializadas en residencias asistidas, con un proyecto piloto de personas mayores de 65 años con enfermedad mental, en Barcelona, Tarragona y Girona. El personal de estos centros, lleva dos años formándose en salud mental y todavía descubrimos día a día cosas nuevas.

También es fundamental la coordinación con los centros de Salud Mental y su conexión a la Residencia.

No son tan difíciles estas personas, sólo debemos saber cómo tratarlas, conocer su enfermedad y, muy importante, su “Historia de Vida”.

Así que yo recomiendo FORMACIÓN para todos los profesionales.

ENTREVISTA EN RADIO STEL DIA 23 de Abril 2019

PROGRAMA:  “ÉS GRAN SER GRAN”

Personas con una enfermedad mental en residencias.

En el tiempo de entrevistas, hablamos con nuestra primera invitada Margarita Ibañez, de  AGAM. (ASSOCIACIÓ D’AJUDA A GENT GRAN AMB MALALTIA MENTAL)

AGAM es una asociación de personas que provienen del mundo de las residencias que vieron como no sabían  tratar y cuidar a las personas con alguna enfermedad mental de más de 65 años que llegaban a sus CENTROS. Analizamos también un poco la dificultad de cuantificar cuantas personas de más de 65 años sufren enfermedad mental, por las variantes asociadas a cada persona y caso.

También charlamos con nuestro otro invitado Joan Pastor, director y psicólogo de la residencia La Palmera, de Segur de Calafell. Él nos explicó como es la llegada y la situación de las personas con alguna enfermedad mental en la residencia. En esta residencia tienen personal formado para poder atender a estas personas. Si normalmente ya es imprescindible conocer a la persona a la que se cuida para dar el mejor trato posible, aun es más importante si cabe con las personas con enfermedades mentales.

Por otro lado, nos explicaron que el alzheimer es una enfermedad que es considerada como enfermedad mental, ya que está englobada dentro de las demencias. No obstante Joan nos explicó que la forma de tratar a una persona con esquizofrenia por ejemplo es muy diferente a tratar una residente con alzheimer.

Finalmente Margarita nos explicó como otras residencias pueden pedir información a AGAM para adherirse a la asociación y ser una residencia que acoja a personas con problemas de salud mental. Además, AGAM también les ofrece formación. En todo este proyecto piloto se cuenta con el asesoramiento de los profesionales de los CSMA’S (centro de salud mental de adultos).

Muchas gracias a Margarita y Joan por venir a hablarnos de su proyecto y residencia y explicarnos como trabajan día a día para ayudar mejor a las personas mayores con problemas mentales en las residencias.

BENVINGUTS AL BLOG D’ASSOCIACIÓ AGAM

Mitjançant aquest blog, ens mantindrem en contacte amb tots vosaltres i difondrem notícies d’interés per la gent gran, especialment pels malalts mentals.